web analytics
Saltar al contenido
Como superar

Cómo superar la muerte de un amigo

Perdiste un amigo, es un dolor tan agudo el que supone enfrentarse a la muerte de alguien tan cercano. ¿Cómo lo superas? En este articulo te mostraré algunas maneras de domar el sufrimiento, de vivir este duelo y de retomar el camino de tu vida tras la muerte de un amigo.

Perder un amigo es a cualquier edad, un acontecimiento dramático. Cada duelo es único y cada uno lo experimenta a su manera, con sus propias emociones. Sin embargo, hay maneras de ayudar a superar la muerte de ese amigo que tanto apreciábamos

Consejos para superar la muerte de un amigo

Cuando atravesamos esa amarga situación de  perder un amigo se nos torna muy difícil resignarnos y salir adelante y es por ello que te dejaré algunos consejos para que puedas superar la muerte de un amigo de una manera menos dolorosa.

  • Asistir al funeral:

Mientras muchos padres tratan de mantener a sus hijos y jóvenes alejados de las ceremonias funerarias, muchos especialistas recomiendan asistir por la importancia de estos eventos, ya que es  un paso fundamental en el proceso de duelo.  Una de las primeras reacciones al dolor es el asombro, es verdaderamente increíble  observar el cuerpo inerte o asistir al funeral de esa persona tan importante para ti, pero el mismo ayuda a tomar conciencia.

Como superar la muerte de un amigo
La muerte de un amigo siempre es dolorosa

Estando en el funeral de tu amigo también puedes expresarte a través de otros medios como la música, por ejemplo. Por lo tanto, es posible, si tocas un instrumento, proponer una pieza. Puedes elegir jugar una canción que él amó particularmente o que te hace pensar en él.  Si se organiza una recepción, no dudes en participar: podemos participar en el servicio, poner sillas, mesas o poner flores, por ejemplo.

  • Acepta tus emociones:

Cuando pierdes a un amigo, es normal sentir muchas emociones, como: tristeza, culpa, miedo, enojo o arrepentimiento, pero no debemos preocuparnos por estas emociones, ellas son importantes, tienes que dejar que la ira venga, dejar que el dolor se eleve, los mismos están ligados al amor que nos conecta con el difunto.

En lugar de tratar de reprimir tus emociones, es mejor tratar de nombrarlas, de entenderlas. Si rechazamos estas emociones, si no aceptamos llorar, no encontraremos las herramientas y los recursos que nos permitirán avanzar y aprender a vivir sin nuestro amigo.

  • Habla de ello:

Algunos necesitan compartir sus sentimientos más que otros. Sin embargo, a menudo es beneficioso compartir lo que tienes en tu corazón, no deberías ver esto como una debilidad. La pérdida de tu amigo puede ser una oportunidad para hacerle preguntas a sus padres. Pueden tener historias que contarte, cosas que enseñarte.

Y si sientes que sus padres están demasiado abrumados por su dolor para estar disponibles, trata de encontrar a alguien más con quien hablar. Podría ser alguien de tu familia, un compañero de clase, un profesor y por qué no, si tienes fe, un sacerdote. Tienes que buscar a alguien que puede oírlo todo, sin juzgarlo nunca, que simplemente pueda escuchar. A menudo tenemos una o dos personas así a nuestro alrededor.

  • Expresa tus necesidades:

A menudo, los que te rodean no se atreven a hacer preguntas por miedo a herirte o hacerte sufrir más. No tomes el silencio o la vergüenza de los que te rodean por falta de interés. No debes dudar en expresar tus necesidades. Así es como puedes obtener apoyo efectivo de tus amigos.

¿Por qué no le dices a un amigo que sólo quieres que te ayude a distraerte? ¿Y a alguien más que te apetezca hablar de tu dolor? Ellos sabrán cómo ayudarte y tú te sentirás mejor estando acompañado.

  • Piensa en los demás:

Tomarte el tiempo para pensar en otras personas que están sufriendo por esta pérdida también ayuda a dar un paso adelante. Tú perdiste a tu amigo pero hay una madre que llora por él puedes escribirle una carta, piensa que probablemente le será muy difícil vivir la ausencia de su hijo o también puedes llamarla para ver como está. Este gesto también puedes tenerlo con algún hermano o cualquiera de sus familiares más cercanos.

Pero ten cuidado de no ignorar tu sufrimiento queriendo ayudar a otros a toda costa. Los jóvenes son a menudo las víctimas olvidadas del dolor.

  • No te sientas culpable:

Después de la desaparición física de un amigo, es muy común sentirse culpable: debería haber llamado ayer, no dejarlo ir en coche, visitarlo en el hospital, etc. Saber que es una sensación normal y frecuente, especialmente en la adolescencia.

El sentimiento de culpa se incrementa durante la adolescencia, debido por un lado a los conflictos frecuentes a esa edad que pueden haber existido con el difunto y, por otro, a la ambivalencia, sentimientos mezclados con amor y odio que a menudo se intensifican en esa época de la vida. 

Esta sensación puede variar dependiendo de cómo murió ese amigo. Si se trata de un cáncer o de una enfermedad, el sentimiento de culpa es a menudo menos fuerte que en las muertes por suicidio o accidente de tráfico, por supuesto; pero sea lo que sea, es bueno poder expresar esa culpa a alguien que sepa escucharte.

  • Ten presente los recuerdos:

Hay miles de maneras de domar la separación física de la persona que se ha perdido. La muerte mata los planes, las caricias, los besos, pero nunca el amor.

Puedes dedicarle una caja donde guardaron objetos  importante para los dos, puedes también dedicarle un día al año, yendo a su tumba o regresando a lugares que eran importantes para él. Hay mucho que imaginar para que este vínculo dure.

A medida que se acercan las fiestas navideñas, algunos jóvenes hacen un baile de Navidad dedicado a los difuntos… Lo importante es que te des cuenta de que tendrás que vivir con esta separación física, pero que el amor permanece.

Es un camino difícil y algunos días será más difícil que otros. Tendrás que ser paciente y amable contigo mismo.  Al final del día, hay que hacer balance y aplaudir todo lo que se ha conseguido. Habrá días menos hermosos, pero en todas las tragedias, también hay momentos buenos.

  • Cuidando las manos y la mente:

Si estás muy ansioso, ciertas actividades pueden ayudarte a no sentirte abrumado por tus ansiedades. Si sabes leer, puede ser una buena salida. Algunos libros sobre el dolor pueden ayudarte a entender mejor por lo que estás pasando. Si te sientes más ansioso, trata de conseguir novelas que sean fáciles de leer y muy atractivas.

Si no puedes concentrarte, ¿por qué no intentas actividades manuales? Colorea mándalas, cose, pinta, crea joyas…

Para algunos, la mejor salida será mantener una actividad deportiva. Cualquiera que sea el caso, escucha tus necesidades, confía en ti  mismo, encontrarás los recursos que necesitas para seguir adelante.

  • Obtener ayuda:

Es posible que sientas la necesidad de confiar tu sufrimiento a especialistas o de conocer a personas que están pasando por lo mismo que tú. Puedes ponerte en contacto con una asociación especializada en el apoyo al duelo que pueda responderte y guiarte.

Si la situación parece inmanejable, si notas cambios importantes en tu comportamiento, si tienes pesadillas, si ya no consigues frecuentar determinados lugares, si todo te parece anodino o si tienes deseos suicidas, debes consultar absolutamente a un terapeuta. En algunos casos, unas cuantas sesiones pueden ser suficientes para ayudar a superar esta experiencia dolorosa.

Deja tu comentario
Rate this post